Nos Pagan por Pensar

Vivimos en el hoy. En una enorme bola de nieve de la que nunca nos podemos correr. Nuestros trabajos tienen a ser más de bomberos que de gestores, vivimos de apagar incendios. Todo es urgente, todo es importante, como si en lugar de trabajar en la gestión deportiva, trabajásemos en una unidad de terapia intensiva.


No entendemos los problemas. Ni siquiera nos preocupamos por entenderlos, somos máquinas que tienen que resolver rápido y bien.

Y cuando lo hacemos, ya estamos saltando al próximo.


Ahora paro la pelota y les digo, estamos haciendo mal nuestro trabajo.


No nos pagan por resolver, nos pagan por pensar.


¡O deberían hacerlo!




Los problemas de hoy derivan de las soluciones del ayer

Peter Senge en su libro la Qunita Disciplina, nos plantea que en ocasiones, una mala decisión en el pasado puede llevar a un problema en la actualidad. Es entonces importante, antes de proponer soluciones, analizar el contexto y sus posibles consecuencias en el futuro.


Cuando los clubes deciden ingresar en las guerras por las compras de jugadores o cuando decidimos despedir un técnico porque no está consiguiendo los resultados esperados, elegimos una solución que puede o no ser la correcta para el momento deportivo, pero tenemos que también contemplar las posibles consecuencias que ella pueda tener. Las soluciones que desplazan los problemas a otra parte de la organización, en este caso a la financiera, empeoran con el tiempo.


Sos parte, sé parte

En general culpamos al mundo de nuestros problemas y nos vemos como entes separados de él. ¡Tengo una mala noticia! somos parte del mundo, somos parte del problema, debemos primero entenderlo para lograr ser parte de la solución.


Si dejamos de creer que son solo factores externos los que causan los problemas y entendemos que nuestros actos también son responsables, entonces nuestras soluciones serán más inteligentes y afectarán positivamente al futuro.


El rendimiento encadenado

Los procesos en todas las organizaciones se encuentran encadenados. Una decisión generada en un área puede producir una revolución en otra.

Algo así como el Efecto Mariposa, pero sin Ashton Kutcher.

No debemos perder de vista que, así como los problemas suelen ser multifactoriales, las soluciones deben ser integrales. Tenemos que entender las causas, proponer respuestas y evaluar las consecuencias. Recién ahí, estaremos dando soluciones inteligentes.


Salgamos de la bola de nieve, pensemos antes de hacer. Evaluemos las posibles soluciones para el problema inmediato, con un pie en el hoy, pero la vista en el futuro.

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